Mostrando las entradas con la etiqueta madre celestial. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta madre celestial. Mostrar todas las entradas

6/10/2015

Pregunta y Respuesta de la Biblia

P. Llamamos al Espíritu Santo “Dios”, y también decimos que recibimos el Espíritu Santo en las fiestas solemnes. ¿Cómo podem os definir al Espíritu Santo?

http://spanish.watv.org/truth/qna/content.asp?idx=2915&page=1

 

R. Hay muchos casos en la Biblia en que la misma palabra se usa para diferentes significados. Por ejemplo, cuando buscamos la palabra “ley” en el Nuevo Testamento, la ley indica fundamentalmente a los diez mandamientos que fueron dados en la época de Moisés o las explicaciones detalladas relacionadas a ellos (Ro. 7:7, Stg. 2:11, Jn. 8:5, 17). Sin embargo, a veces se refiere al Pentateuco que incluye la ley, o incluso a todo el Antiguo Testamento (Gá. 4:21, Lc. 24:44, Jn. 12:34). Por supuesto, están relacionados entre sí, pero estrictamente hablando, son cosas diferentes.

Lo mismo sucede con la palabra “Espíritu Santo”. Originalmente, el Espíritu Santo se refiere a Dios que tiene personalidad, pero también decimos que recibimos el Espíritu Santo cuando recibimos una habilidad especial por la presencia del Espíritu Santo con nosotros.


El Espíritu Santo es Dios con personalidad

El Espíritu Santo significa “el espíritu de Dios que es santo”. Algunos insisten en que el “espíritu” no es una persona sino una fuerza activa sin forma, como una ola o energía eléctrica, así que también el Espíritu Santo es simplemente una fuerza activa de Dios. Pero esta insistencia conlleva a la conclusión absurda de que Dios y
Jesús no son seres con personalidad sino una simple energía; porque la Biblia testifica que Dios es Espíritu, y que Jesús también es Espíritu.

Jn. 4:24 “Dios es Espíritu; [...]”

2 Co. 3:17 “Porque el Señor [Jesús] es el Espíritu; [...]”

El Espíritu Santo a veces se contrista, gime, intercede y piensa. Si el Espíritu Santo no fuera un ser con personalidad sino una fuerza activa como la energía, ¿podría contristarse, gemir, interceder o pensar?

Ef. 4:30 “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, [...]”

Ro. 8:26-27 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”


El Espíritu Santo es el mismo Dios Padre y Dios Hijo

Las personas malinterpretan que Dios y el Espíritu Santo son diferentes porque el Espíritu Santo está escrito como el espíritu de Dios, pero el Espíritu Santo y Dios son uno solo y el mismo. Al igual que yo y mi espíritu no existen como dos seres separados sino que son uno y el mismo, es decir yo mismo, el espíritu de Dios no existe separadamente de Dios, sino que Él es Dios mismo.

1 Co. 2:10-11 “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”

El Espíritu Santo conoce los pensamientos de Dios, que solo pueden ser conocidos por Dios. Esto no podría suceder si Dios y el Espíritu Santo fueran diferentes. Dios Padre, que es el Espíritu Santo, vino a la tierra como un hijo; Él es Dios Hijo Jesús.

Is. 9:6 “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Ro. 9:5 “de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.”

La Biblia testificó que Jesús, que nació como un bebé en esta tierra, es Dios alabado para siempre, porque Jesús es fundamentalmente Dios Padre. Si Jesús es Dios, ya que Dios es el Espíritu Santo, Jesús también es el Espíritu Santo.

Ro. 8:26-27 “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”

Ro. 8:34 “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

La Biblia dice que el Espíritu Santo intercede por nosotros, y también dice que Jesús intercede por nosotros. Es porque el Espíritu Santo es Jesús.

1 P. 1:10-11 “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.”

2 P. 1:20-21 “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

El apóstol Pedro dijo que las profecías concernientes a la venida de Cristo, es decir, las profecías del Antiguo Testamento, fueron escritas por el “Espíritu de Cristo”, y volvió a decir que la Biblia fue escrita por los profetas que fueron inspirados por el “Espíritu Santo”. Esto también muestra que el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús son uno y el mismo.

Como hemos estudiado antes, el Espíritu Santo, Jehová Dios y Jesús son uno y el mismo. Aunque tienen diferentes títulos y nombres, son el mismo Dios. Esta es la misma lógica que aplicamos cuando nombramos la sustancia H 2 O como agua, hielo o vapor, cuando en realidad es la misma.


Dones del Espíritu Santo

Cuando viene el Espíritu Santo, es decir Dios, recibimos habilidades especiales. Estos son los dones del Espíritu Santo. La Biblia dice que el mismo Espíritu nos da palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, profecía, diversos géneros de lenguas, etc. (1 Co. 12:4-11). Por cierto, concerniente al recibimiento de los dones del Espíritu Santo, a veces la Biblia simplemente dice que recibimos el Espíritu Santo. Es por eso que algunos pueden malinterpretar que el Espíritu Santo mismo es las habilidades, pero como dijimos antes, el poder mismo no es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es fundamentalmente Dios con personalidad; el Omnisciente y Omnipotente Dios que llena el universo entero viene a los santos y les da dones o habilidades especiales. Por tanto, es apropiado comprender que recibimos los dones del Espíritu Santo cuando decimos que reciben el Espíritu Santo.

Hch. 2:4 “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”

Hch. 10:44-46 “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.”

Los apóstoles hablaron en otros idiomas, y la familia de Cornelio habló en lenguas cuando Pedro predicó el evangelio; esto fue porque recibieron del Espíritu Santo el don de hablar en otras lenguas.

Esto muestra claramente que la habilidad misma no es el Espíritu Santo, sino el don del Espíritu Santo, es decir, la habilidad aparece cuando el Espíritu Santo viene sobre los santos. Por tanto, podemos comprender las palabras: “Recibimos el Espíritu Santo guardando las fiestas del nuevo pacto”, como: “El Espíritu Santo, aunque invisible, viene sobre nosotros y nos da los dones de la sabiduría, ciencia, fe, etc.”

Las personas del mundo consideran usualmente “el don del Espíritu Santo” como otras lenguas o dones de sanación que son visibles, pero en realidad la Biblia menciona la sabiduría para comprender a Cristo, o las palabras de conocimiento, o fe, antes que las lenguas o dones de sanación (1 Co. 12:7-10, 28). Y está escrito
que el mayor entre los dones del Espíritu Santo es el amor.

1 Co. 12:31-13:3 “Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”

Las fiestas del nuevo pacto son la verdad misma que el Padre y la Madre celestiales establecieron con gran amor, sacrificándose hasta la muerte para salvar a los pecadores que estaban destinados a morir. Por consiguiente, la manera de recibir los dones del Espíritu Santo es grabar el amor del Padre y la Madre en lo profundo de nuestro corazón y guardar las fiestas del nuevo pacto.

¿El alma es inmortal?

http://ois.org.es/84/

Hoy en día, muchas denominaciones tienen amplias creencias sobre la inmortalidad del alma. Sean religiosos o no, la contemplación acerca del alma se ha venido considerando durante mucho tiempo. La gente ha establecido la doctrina de la inmortalidad del alma mediante varias teorías, las cuales integra con la religión. Sin embargo, estas alegaciones no provienen de un fundamento bíblico, sino que son teorías únicamente creadas por filósofos medievales o eruditos religiosos. Examinemos la diferencia entre la perspectiva bíblica sobre el alma y la doctrina de la inmortalidad del alma.

La doctrina de la inmortalidad del alma

① Fundamento
Platón (427-347 a. C.), el filósofo griego, heredó la doctrina de la inmortalidad del alma de su maestro Sócrates (469-399 a. C.), y sistematizó la teoría del dualismo de la mente y el cuerpo. Se ha dicho que Sócrates solidificó firmemente la idea de la inmortalidad del alma después de viajar a Egipto. No es de extrañar por qué llegó a tal conclusión, pues los egipcios preservaban los cadáveres en estado de momias. Esta famosa preservación era una provisión supuestamente para el tiempo en que las almas retornaran, lo cual reafirma que la idea de la inmortalidad del alma proviene de la religión de los antiguos egipcios.
El dualismo del cuerpo y el alma es una teoría que expone que la mente (el alma) y el cuerpo están separados, y el alma continúa existiendo después de la muerte física. Con el fundamento de esta teoría, el punto principal de la inmortalidad del alma es que esta no perece sino que existe para siempre. Quienes sostienen y están de acuerdo con la inmortalidad del alma, aseguran que la expresión bíblica “vida eterna” apoya esta teoría. La vida eterna es una promesa hecha por Dios a su pueblo, a nosotros. Es por esta razón que alegan que las almas no pueden morir sin importar en qué condición estén, y que existen eternamente.
Con respecto al dualismo de mente y cuerpo de Platón, dice:
Un alma que no está separada apropiadamente del cuerpo podría convertirse en un fantasma y desear ansiosamente regresar a su cuerpo. Sin embargo, el alma de los filósofos (considerada un alma pía) morará libremente en los cielos. En el “Argumento de la afinidad”, Platón considera el alma y el cuerpo de manera diferente en dos categorías opuestas. Él considera y afirma que las personas no necesitan temer a la muerte porque solo el cuerpo perecerá y no el “interior”. Con esta alegación, surgen preguntas como qué cuenta como “yo”. Nuestros pensamientos e ideas están formados e inspirados por lo que vemos, escuchamos y sentimos, y estos sentidos están conectados con nuestro cuerpo que no puede sobrevivir a la muerte. Algunos podrían preguntarse si nos es posible escapar de ella. Identificar el yo que creemos tener, con el yo de la inteligencia.
(Plato (SparkNotes Philosophy Guide) [NOOK Book] SparkNotes Editors)
Según lo mencionado anteriormente, la idea de Platón se impuso al judaísmo cerca del siglo i, por el filósofo judío Filón de Alejandría (20 a. C. – 50 d. C.)
Posteriormente, Orígenes (184-254 d. C.), que sirvió como el rector del Seminario de Alejandría, impuso el “neoplatonismo”, insistiendo en que su alma era inmortal. Él escribió en Sobre los Principios de Orígenes: “El alma, teniendo un sustancia y una vida propia, después de su partida de este mundo, debe ser recompensada según sus obras, siendo destinada a obtener o bien una herencia de vida eterna y bienaventuranza, si sus acciones procuraron esto, o bien ser echada al fuego eterno y al castigo, si la culpa de sus crímenes es merecedora de esto”. (Ante-Nicene Fathers, vol. 4, p. 240, 1995)
Tertuliano (160-230 d. C.) insistió en la doctrina del castigo eterno, que escribió en De Spectaculis: “Cómo admirar, cómo reír, cómo regocijarse, cómo ser exultante cuando contemplo a tantos monarcas orgullosos y dioses imaginarios, que gimen en el abismo más bajo de las tinieblas; a tantos magistrados, que persiguieron el nombre del Señor, en la licuefacción de los incendios más voraces que alguna vez encendieron contra los cristianos”. (De Spectaculis, cap. xxx)
En el siglo v, según Agustín (354-430 d. C.), estas dos doctrinas: la inmortalidad del alma y el castigo eterno, recibieron el firme apoyo de las iglesias. En el siglo xiii, estas doctrinas finalmente se sistematizaron como la doctrina católica creada por Tomás de Aquino (1225-1274 d. C.). La Divina Comedia, escrita por el poeta Dante Alighieri, es una epopeya que presenta el infierno, el purgatorio y el paraíso, que se escribió en base a la doctrina de la inmortalidad del alma.
La inmortalidad del alma fue una doctrina de la ideología filosófica pagana, que no existía en la Biblia, y se convirtió en la raíz del cristianismo. En 1513, el papa León X emitió una bula papal llamada Apostolici Regiminis en el V Concilio de Letrán, para considerar herejes a todos los que negaran dicha doctrina.
② Grupos religiosos
La “inmortalidad del alma” es la doctrina central de todas las iglesias cristianas, no solo de la Iglesia Católica. Es por eso que los cristianos consideran herejes a todos los grupos religiosos que niegan esta doctrina.
③ Conclusión
La teoría de la inmortalidad del alma se formuló cuando se introdujeron al cristianismo otras ideologías filosóficas paganas. Cuando se inició la reforma religiosa en 1517, Juan Calvino, teólogo francés (1509-1564), se opuso a esta doctrina. Anterior a esto, Juan Wiclef (1330-1384), profesor de la Universidad de Oxford de Reino Unido, Martín Lutero (1483-1546), y muchos otros reformadores, señalaron que la doctrina de la “inmortalidad del alma” de la iglesia medieval, era una idea pagana.
William Tyndale, erudito y reformista (1494-1536), aclaró esto en su libro An Answer to Sir Thomas More’s Dialogue, volumen 4, capítulo 2:
“Y me maravillo de que Pablo no haya consolado a los tesalonicenses con esta doctrina, si la hubiera conocido, de que las almas de sus muertos estarían con regocijo; tal como hizo con la resurrección, de que sus muertos debían resucitar. Si las almas están en el cielo, con gran gloria como los ángeles, según tu doctrina, muéstrame para qué sirve la resurrección.” (An Answer to Sir Thomas More’s Dialogue, p. 118 [1850])

Punto de vista bíblico

① Fundamento
La Biblia no testifica la inmortalidad del alma, sino la extinción del alma.
Ezequiel 18:4, Santa Biblia versión Reina Valera 1960 “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.”
Mateo 10:28, Santa Biblia versión Reina Valera 1960 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”
Apocalipsis 20:13-14, Santa Biblia versión Reina Valera 1960 “Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.”
La Biblia define con gran detalle la extinción del alma, la segunda muerte, que se aplica a las almas que han pecado. Además, para ser perdonados de la segunda muerte, las Escrituras instan a los lectores a mantener la vida de su alma guardando los mandamientos de Dios durante el lapso de su vida.
② Grupos religiosos
Los principales grupos religiosos que niegan la inmortalidad del alma son los Testigos de Jehová, la Iglesia Adventista del Séptimo Día y la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial. La extinción del alma que creen los Testigos de Jehová fundamenta que cuando una persona muere, su cuerpo se extingue junto con su alma. Sin embargo, la Biblia testifica que el alma “será juzgada según sus obras” (Ap. 20:13-14). La Iglesia Adventista del Séptimo Día insiste en la doctrina del “sueño del alma”, lo cual significa que el alma no se extingue sino que duerme. Esta teoría está más relacionada con la inmortalidad del alma. El único grupo religioso que cree en la existencia del alma conforme a la Biblia, y tiene el entendimiento completo sobre la extinción del alma que pecare, y lo sigue, es la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial.
③ Conclusión
La palabra herejía, 異端 en caracteres chinos, significa literalmente “el final es diferente”. El inicio es similar pero el final es diferente. Pensando en su significado, en efecto la doctrina de la inmortalidad del alma pertenece a la “herejía”. “El alma existe cuando deja el cuerpo”, que es la raíz y el tronco de la doctrina de la inmortalidad del alma, es evidentemente la enseñanza de la Biblia; pero la inmortalidad del alma no existe en la Biblia. La Biblia testifica claramente que el alma que pecare, morirá.

5/07/2015

Pregunta y Respuesta de la Biblia

P. Cada religión tiene un diferente punto de vista sobre la vida después

R.

Durante mucho tiempo, la gente ha querido saber acerca de la vida después de la muerte, pero no ha habido forma de conocerla claramente. Por eso, han imaginado la vida después de la muerte según su propia manera y han creado incontables religiones. El confucionismo insiste en que el alma humana sobrevive temporalmente después de la muerte y después perece. El budismo insiste en que la gente cuando muere emigra dentro de los Seis Reinos. Los islamitas imitan el cristianismo e insisten en que existe un cielo y un infierno.

Sin embargo, el resultado es que no pueden dar ninguna evidencia para sustentar su insistencia.

Entonces, ¿qué nos dice la Biblia? Por medio de numerosas profecías y sus cumplimientos, Dios testificó claramente que la Biblia es verdadera, y fundamentado en la base de su testimonio nos ha enseñado claramente acerca de la vida después de la muerte. La razón por la que muchas religions del mundo no saben ni explican exactamente acerca de la vida después de la muerte, es que no comprenden claramente dónde estuvieron los seres humanos antes de nacer. Pero la Biblia nos habla claramente acerca de nuestra vida anterior y también explica acerca de nuestra vida después de la muerte.

Lo siguiente es lo que la Biblia nos enseña acerca de nuestra vida anterior y nuestra vida después de la muerte: nuestros espíritus fueron originalmente ángeles del cielo, pero cometimos graves pecados que merecían la muerte, por eso fuimos arrojados a esta tierra en la carne y estamos viviendo temporalmente como peregrinos en la tierra (He. 11:13-16). En consecuencia, cuando recibamos el perdón de nuestros pecados –cuando recibamos la salvación– a través de la sangre de Cristo, seremos transformados en ángeles y regresaremos al cielo, nuestro hogar, donde vivíamos originalmente.

Pero si no somos salvos por insistir en volvernos de Dios, quien quiere salvarnos a los que estamos condenados a muerte por medio de su sacrificio, no podremos evitar ser lanzados al lago de fuego del infierno, adonde estábamos destinados a permanecer. Por tanto, debemos recibir la bendición del perdón de pecados esforzándonos por seguir el evangelio de Cristo –todas las verdades del Nuevo pacto– que Dios estableció por medio de su sangre cuando vino a esta tierra, dejando atrás su gloria y poder celestial.


1. La resurrección de vida y la resurrección de juicio

La Biblia nos enseña que hay dos clases de resurrecciones: la resurrección de vida para los que son salvos, y la resurrección de juicio para los que no son salvos.

Jn. 5:29 『y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.』

Dn. 12:2 『Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.』

Hch. 24:15 『teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.』

Hoy en día, muchas iglesias del mundo abandonan la pascua y están esperando ambiguamente la resurrección. ¿Piensan que ellos podrán entrar en la resurrección de vida? Como lo dice la misma palabra “resurrección de vida”, los que no tienen vida eterna no podrán entrar en ella. Jesús dijo que los que no comen su carne y beben su sangre, no tienen vida en ellos, y que solo los que comen su carne y beben su sangre tienen vida eterna. Por consiguiente, nadie puede entrar en la resurrección de vida sin comer la carne y beber la sangre de Jesús a través de la pascua del nuevo pacto.

Jn. 6:53-54 『[…] Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.』


2. La resurrección de los salvos

Aunque hay dos clases de resurrección, la “resurrección” descrita en la Biblia usualmente se refiere a la resurrección de los que serán salvos.

Entonces, a la resurrección de vida para el pueblo de Dios, permítanme llamarla a partir de ahora solo “resurrección”.

Entonces, ¿qué clase de resurrección desea el pueblo de Dios que está en Cristo? Los salvos a través de la sangre de Cristo, regresarán en gloria a su patria celestial, donde una vez vivieron, siendo transformados en ángeles, sin tener más el cuerpo físico. La Biblia llama “resurrección” a ser transformado nuevamente en ángel. Es por eso que Jesús dijo que seríamos como los ángeles del cielo en la resurrección.

Mt. 22:30 『Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.』

Lc. 20:36 『Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.』

La resurrección que la Biblia testifica no es la resurrección con el cuerpo físico corruptible, sino que significa ser vestidos con el cuerpo spiritual incorruptible, esto es, ser transformados nuevamente en la apariencia angelical que perdimos. Así, la Biblia enfatiza que tendremos la apariencia del hombre del cielo. Tendremos un cuerpo espiritual, no un cuerpo de carne y sangre, aunque ahora tengamos la apariencia del hombre terrenal, Adán.

1 Co. 15:44-49 『Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. […] Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.』

¿Cuál es la semejanza del hombre del cielo? Se refiere a la semejanza de los ángeles del cielo. En otras palabras, tendremos la misma imagen o semejanza que los ángeles cuando seamos salvos y regresemos al reino de los cielos.

Entonces, ¿cómo se ven los ángeles del cielo?
Dios ya nos ha dado la respuesta a través de la resurrección de Jesús. La resurrección de Jesús es un perfecto ejemplo de la clase de resurrección que tendremos en el futuro. Esa es la razón por la que la Biblia dice que el cuerpo del pueblo salvo será transformado al cuerpo glorioso de Cristo.

Fil. 3:20-21 『Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.』

Después de su resurrección, Jesús apareció a Saulo (apóstol Pablo) con una fuerte luz del cielo como a mediodía, camino a Damasco (Hch. 22:6). En la isla de Patmos, se apareció al apóstol Juan en una forma impresionante, como se describe en la Biblia: “Sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía
una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza” (Ap. 1:12-16). A veces se aparecía en forma corporal ante sus discípulos que no creían completamente en su resurrección (Jn. 20:20, 27).

En otras palabras, Jesús resucitó con una forma gloriosa que el hombre ni siquiera puede imaginar, y tenía el poder de aparecer en forma corporal cada vez que quería. Cuando resucitemos, también tendremos un cuerpo perfecto dotado de ese sorprendente poder. ¡Qué glorioso y maravilloso!


3. La gloria de la resurrección se muestra en todo

Los que solo se aferran a este mundo visible difícilmente pueden creer en la gloria de la resurrección. Por tanto, Dios el Creador nos ayuda a comprender fácilmente la gloria de la resurrección incluso por medio de las cosas visible (Ap. 4:11).

Ro. 1:19-20 『porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.』

Cuando observamos a los organismos vivientes de esta tierra, podemos ver que existen algunas especies cuyas larvas son totalmente diferentes de los adultos. Por ejemplo, para las larvas de libélula en el agua, el mundo acuático lo es todo, pero en cierto momento de su vida se transforman en libélulas que pueden volar libremente por el cielo, jactándose de su transparencia y de sus magníficas alas. Hay otro caso: las orugas pasan casi todo el tiempo arrastrándose sobre las plantas comiendo hojas, y de pronto se transforman en espléndidas y maravillosas mariposas aleteando por el aire. En la naturaleza, todos los días ocurren estas cosas sorprendentes, que estamos propensos a mirar sin darnos cuenta. La Biblia compara a los seres humanos que viven en esta tierra con larvas y gusanos. Así, la transformación de los insectos muestra la voluntad de Dios de hacer conocer la gloria de la resurrección a los que solo prestan atención al mundo físico.

Job 25:5-6 『He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; ¿cuánto menos el hombre, que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?』

Por lo tanto, debemos comprender el poder de Dios mostrado en todas las cosas y correr con fuerza hacia las bendiciones del cielo, esperando la Gloria de la resurrección, en lugar de mirar nuestro aspecto físico y perseguir solo las cosas terrenales.


4. La transformación que el pueblo de Dios experimentará el último día

Para ser exactos, hay dos clases de resurrección para el pueblo de Dios: la resurrección de los que murieron en Cristo, y la resurrección (transformación) de los que se encontrarán con Cristo en el aire mientras aún estén vivos el último día. Respecto a esto, Jesús dijo lo siguiente:

Jn. 11:25-26 『Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. […]』

Como Jesús dijo: “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”, existen quienes serán resucitados después de la muerte. Y por otra parte: “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”, hay quienes serán transformados sin experimentar la muerte. Los apóstoles también dieron testimonio de esto: habrá la resurrección de los que ya han muerto, y la transformación de los que aún estén vivos y hayan quedado en el Día del Juicio.

1 Co. 15:50-52 『Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.』

1 Ts. 4:14-17 『Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.』

Una gran multitud que nadie puede contar será resucitada, y los 144 mil santos a quienes Dios salva del último desastre poniéndoles su sello, estarán vivos y se transformarán para encontrar a Cristo en el aire cuando él venga como Juez (Ap. 7:2-4, 9). ¡Imaginen el día en que serán resucitados en un momento y se encontrarán con Dios en el aire! Ese día, cuando los que hemos vivido como gusanos seamos transformados a la semejanza de los brillantes ángeles y ascendamos al cielo, ¡qué alegres y felices seremos!

Para darnos esa gloria y bendición a los pecadores, nuestro Padre y nuestra Madre celestiales personalmente vinieron a esta tierra y llevaron una vida de extremo sufrimiento y sacrificio, y finalmente nos dieron la pascua del nuevo pacto, la verdad de la vida eterna. Por tanto, debemos dar gracias y gloria eternas a nuestro Padre y a nuestra Madre por concedernos todas estas bendiciones, y tenemos que correr más duro hacia el reino de los cielos con la esperanza viva de la resurrección. Además, debemos inspirar la esperanza de la resurrección en el corazón de numerosas personas que piensan que este mundo visible lo es todo, y debemos predicarles la pascua, la verdad de vida, entonces podremos ayudarles a participar en la resurrección de vida.

4/20/2015

Los Alentadores de la Iglesia de Dios, Confiables Guardas de Busán






El 26 de octubre de 2002, se iniciaron los 8vos. Juegos FESPIC de Busán con aproximadamente 1.700 atletas y 1.500 miembros del personal de 43 países de la zona de Asia y el Pacífico, su escala fue la más grande de la historia de los Juegos FESPIC.
Sin embargo, a pesar del brillante lema: “La reconciliación y la unidad de todas las razas humanas frente a los desastres”, el estadio estaba vacío y frío a causa de la indiferencia de los ciudadanos, que dejó perplejos a los funcionarios del Municipio de la Ciudad de Busán.

En esa situación, el entusiasta grito de los alentadores de la Iglesia de Dios animó los juegos repentinamente.

“¡Reto por la igualdad!”



En especial las autoridades municipales de Busán, que observaron cuidadosamente las actividades de los alentadores de la Iglesia de Dios durante los Juegos Asiáticos, les pidieron que animaran positivamente a los equipos de otros países.
Al oír esto, 3 organizaciones que pertenecen a la Iglesia de Dios, 35 iglesias del consejo de pastores de la zona de Busán, la Asociación Internacional de Servicio Voluntario de Estudiantes Universitarios y la Fundación de Bienestar Social “Nueva Vida”, alentaron a los 43 equipos participantes de otros países.

Sus actividades de servicio voluntario, incluyendo los aplausos, inyectaron energía a los juegos e hicieron exitosos estos Juegos FESPIC.

Los alentadores no solo animaron a los atletas sino que ayudaron a los discapacitados desde que llegaron hasta que partieron: llevaron sus equipajes, los ayudaron en su ascenso y descenso, y organizaron cenas para los atletas de distintos países incluyendo Sri Lanka y la India. Realmente desempeñaron un papel de diplomáticos no gubernamentales.
Los atletas de los 43 países expresaron su profunda gratitud, diciendo: “Los alentadores de la Iglesia de Dios nos recibieron sin prejuicio alguno contra los discapacitados. Sentimos la calidez de una madre en su amabilidad sin hipocresía”.

El pastor Pyo Gi-sang, que tiene relaciones colaborativas con las autoridades municipales de Busán, enviando 17.000 alentadores hombres-día durante 6 días, expresó: “Como ciudadanos de Busán, hicimos nuestro mayor esfuerzo por hacer que los Juegos FESPIC fueran un éxito, los cuales pudieron haber fracasado”.

Diariamente la prensa reportaba sobre los Juegos FESPIC, criticando varios problemas en las instalaciones y en el desarrollo de los juegos, y que los ciudadanos no mostraban ningún interés. Sin embargo, valoraron las actividades de servicio voluntario de los alentadores.

El 1 de noviembre, más de 2.000 alentadores de la Iglesia de Dios, que participaban en la ceremonia de clausura, hicieron una pancarta luminosa con las letras “We U” (We love you). Todos los atletas discapacitados y la audiencia aplaudieron, guardando en el corazón el significado de estos juegos.